Los primeros Juegos Olímpicos

Escrito por Cristina Prieto Miguel

La competencia olímpica es conocida desde la antigüedad. Los primeros Juegos Olímpicos se celebraron en el año 776 a.C en la ciudad de Olimpia. Eran los juegos más importantes de la Antigua Grecia, celebrados cada cuatro años en honor al dios Zeus. Reunían a  los atletas de las diferentes regiones para competir en las diversas modalidades. En caso de guerras durante la temporada de los juegos se mantenía una tregua sagrada en todo el país llamada “Ekecheiri“.

Había diferentes competiciones llamadas Agones: atléticos, luctatorios e hípicos. Los primeros juegos consistían solamente en una carrera a pie de 190 metros. Posteriormente, se fueron añadiendo carreras más largas y el pentatlón, que era la competencia por excelencia y constaba de una carrera de velocidad, salto de longitud, lanzamientos de disco, jabalina y lucha. Otra de las pruebas olímpicas fueron los saltos de longitud y una carrera con armaduras puestas. La gran mayoría de los  atletas competían completamente desnudos porque era una manera de mostrar con orgullo su condición física. Uno de los espectáculos más exitosos de los Juegos eran las carreras de cuadrigas, es decir, carrozas tiradas por cuatro caballos. Había  competencias en las que participaban hasta 40 cuadrigas. Tenían que recorrer a máxima velocidad 15 kilómetros en 12 vueltas, en medio de polvo, caídas y vuelcos. Algunos aurigas, conductores de cuadrigas, perdían la vida en estas peligrosas competencias. Sin embargo, el más violento de los espectáculos deportivos era el pancration, una lucha casi a muerte entre dos atletas que combinaba el boxeo y la lucha libre.

El festival olímpico comenzaba con el concurso de los heraldos y trompeteros. El segundo día estaba destinado a las competiciones de los jóvenes. El tercer día se desarrollaban las actividades ecuestres en el hipódromo y en el estadio tenía lugar el pentatlón, cuyo vencedor sería el rey de los vencedores. El cuarto día era la jornada más importante desde el punto de vista religioso, constituía el núcleo del festival olímpico. Se realizaba el solemne ritual en honor a Zeus y el sacrificio de 100 bueyes en su honor. Al quinto día se realizaba el diaulo, el dólico, la lucha, el pugilato y el pancration y el día finalizaba con la hoplitodromía. El sexto día, era el cierre de los juegos, se realizaban la entrega de premios.

En los juegos participaban hombres libres que hablaran griego. Todos ellos competían a título individual y si triunfaban adquirían enorme fama y prestigio. En la cabeza del ganador se colocaba una guirnalda hecha con hojas de olivo y si conseguía vencer en todas las pruebas del pentatlón tenía derecho a una estatua en el templo de Zeus. Al regresar a sus polis los ganadores eran recibidos como héroes. También los podían recompensar con dinero, obsequios o eximirles de pagar tributos. A los competidores que hacían trampa se les castigaba cobrándoles una multa que servía para financiar estatuas de bronce en honor de Zeus que se ponían en el camino al estadio Olímpico, en las cuales se escribía el nombre del tramposo y su ofensa.

La llama o fuego olímpico, es uno de los símbolos de los Juegos, y evoca el mito de Prometeo, que habría robado el fuego a Zeus para entregarlo a los mortales. Durante la celebración de los Juegos Olímpicos de la antigüedad, en Olimpia, se mantenía encendido un fuego que ardía mientras duraban las competiciones en homenaje a Zeus. Los sacerdotes encendían una antorcha y el atleta que venciera una carrera tendría el privilegio de transportar la antorcha para encender el altar del sacrificio.

Olimpia, situada en el Peloponeso, era un santuario donde había templos y una zona de entrenamiento. En la ciudad vecina, Élide, había un estadio que utilizaban para los Juegos. Las mujeres tenían estrictamente prohibido asistir a las Olimpiadas. Podían ser castigadas con la muerte si se les descubría en los Juegos; sin embargo en Grecia sí había competencias de carrera de pie de mujeres, las más famosas eran las que se llevaban a cabo en el estadio Olímpico en honor de la diosa Hera.

Los Juegos Olímpicos propiciaron la creación cultural. En la arquitectura destaca el Templo de Zeus en Olimpia; en la escultura, los Juegos inspiraron el famoso “Discóbolo” de Mirón y en la poesía se conocen las “Epinicianas”, para inmortalizar los triunfos de los atletas en las Olimpiadas.

La conquista de Grecia por los romanos, en el siglo III a.C provocó un decrecimiento de los juegos. En el año 393 el emperador Teodosio abolió los Juegos Olímpicos al establecer el cristianismo como religión oficial.

El valor de los Juegos antiguos fue múltiple: representó una manifestación religiosa, contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y del alma y buscó la unidad de los Helenos.

Hoy en día el espíritu Olímpico está relacionado con lo más profundo del ser humano. La entrega y el respeto, el esfuerzo incansable para la propia superación, la confrontación leal como camino para su logro o la inspiración para los demás.

Cristina Prieto Miguel es alumna de 2º de ESO del Colegio Corazón de Jesús (Zamora).